Mi padre/madre está diferente… no sé que sucede, pero últimamente…

– Tiene cambios en el comportamiento: hace cosas que no encajan con su manera de ser o de pensar.

– Ha vivido alguna situación de alto contenido emocional y su respuesta emocional no ha sido congruente con su forma de ser, por ejemplo: siempre le han encantado los niños y cuando nace su primer nieto no reacciona de la manera que cabe esperar según su forma de ser; o fallece una persona muy querida y “está como si nada”.

– Su estado de ánimo ha cambiado: se le ve mucho más nervioso, o más triste, o irritable, sin que encontremos una explicación a esos cambios.

– Ha dejado de hacer cosas que siempre le han gustado o ha cambiado sus costumbres.

– Parece que le cuesta hacer las cosas: le llevan más tiempo, se equivoca…(“¡¡¡qué raro!!! Parece que cocina diferente… ya no le sale tan rico como antes”)

– Está apático: parece que no tiene ganas de hacer las cosas.

– Le cuesta concentrarse: por ejemplo le cuesta seguir un programa de televisión.

– A veces tiene “ideas raras”: siente celos de su pareja (y nunca fue una persona celosa), está convencido de que hay personas que tienen malas intenciones (“el vecino me vigila”), etc.

– Tiene despistes: se olvida de cosas cotidianas.

– Le cuesta encontrar palabras, o parece como si las perdiese; o habla mucho menos.

– Le cuesta seguir las conversaciones o se pierde.

– Pierde cosas.

– Tiene caídas (sobre todo en la calle) o tropiezos “extraños” (se da golpes con mucha frecuencia, por ejemplo con los marcos de las puertas).

Si observas alguno de estos comportamientos en tu ser querido, es hora de buscar atención médica. Puede que esté pasando por un mal momento, pero también puede ser que esté iniciando un proceso de deterioro cognitivo.